EL NIÑO ANTE UNA PERDIDA
PASOS A SEGUIR :

1. Indíquenle al niño que les interesa y quieren
ayudarle. Anímenle para que les
hable de su pérdida y sus sentimientos al respecto.
Sepan escuchar con paciencia. Es
una gran ayuda la de poder descargar los sentimientos
cuando se está afligido.
2. Señálele que es bueno el expresar los sentimientos
de culpa, ira, confusión o
desesperación. Esos sentimientos no debe reprimirlos el niño ni rechazarlos el
consejero. Anímenle para que les hable sobre cómo se
siente.
3. Díganle que las cosas que está experimentando son
con frecuencia normales en
el proceso de la aflicción y que la aceptación y el
remedio llegarán, aunque es
posible que tarden en hacerlo. Dios quiere llevar nuestras
aflicciones y pérdidas y
darnos consuelo, esperanza y aliento.
4. Pregúntenle si ha recibido alguna vez a Jesucristo
como su Señor y Salvador
personal. Si es
apropiado, explíquenle el plan de salvación sencillamente.
5. Díganle que, para el cristiano, la muerte no es el
final de la vida. Por medio de
su muerte y su resurrección, Cristo venció al pecado y
la muerte, de modo que el
creer en él significa “que tenemos vida eterna”
(Juan 3:1)
6. Indíquenle
que Dios considera nuestra vida terrenal como una preparación
para el gozo mayor del cielo (Marcos 8:36). (2 Corintios 1:9)
7. Si el niño está abrumado por sus sentimientos de
pérdida, soledad o lo que le
depare el futuro, la iglesia puede contribuir mucho a
llenar los huecos que hayan
quedado. La maestra de la escuela bíblica deberá ser
capaz de ofrecer una gran
cantidad de respaldo emocional.
8. Oren con el niño para que pueda tener en su vida
comprensión, consuelo y
bendiciones.
Animen al niño para que lea la biblia. Es una fuente magnífica de consuelo y fortaleza.
Déjele los siguientes textos (medítelos usted antes)
impresos para que los repase: Salmo 23;
Juan 14:1-6; 2 Corintios 5:1; Filipenses 1:21,23; 1
Tesalonicenses 4:14 y Apocalipsis
21:4).
No hay comentarios:
Publicar un comentario